Tres novelas eróticas mexicanas que no puedes dejar de leer

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Detalle de portada de "La Gaviota", de Juan García Ponce (Ediciones Era)
Detalle de portada de "La Gaviota", de Juan García Ponce (Ediciones Era)

Les damos opciones de lectura para estas próximas vacaciones; todas, interesantes y placenteras

  1. La gaviota (1972), de Juan García Ponce: Sobre este bello relato de amor adolescente Octavio Paz dijo: “está escrito en una prosa que fluye pausada como el correr idéntico de días felices, con remansos de sombras, claridades súbitas y vibraciones secretas. Luz sobre el mar: palpitación de olas, pechos, espaldas, vientres, muslos. Mundo regido por dos sentidos: el tacto y la vista”.
  2. El principio del placer (1997), de José Emilio Pacheco: Este autor cuenta las cosas de la vida con transparencia. Tal como parece que son. Sin embargo, hay una oscuridad en el fondo -histórica, psicológica, mítica, fantasmagórica-, una alevosía que tuerce nuestros destinos y nos hiere para siempre. Así, El principio del placer no es solamente el comienzo de la experiencia y el gozo, sino también el domeñamiento de los inocentes por parte de aquellos que ya perdieron las esperanzas. Y los hechos históricos de antaño se confunden con las fabulaciones personales y se encarnan hoy, entre nosotros…
  3. La sangre erguida (2010), de Enrique Serna: En Barcelona, una ciudad libertina de fachada conservadora, se entrecruzan los destinos de tres varones maduros obsesionados con el funcionamiento de su miembro viril: el mexicano Bulmaro Díaz, reducido a la servidumbre y a la ruina económica por el despotismo sexual de una mulata dominicana; el catalán Ferrán Miralles, un apuesto galán impotente con una soterrada vocación de don Juan, que ha llegado virgen a los 47 años, paralizado por el miedo al fracaso, y el argentino Juan Luis Kerlow, un actor porno en el declive de su carrera, que tiene el don de controlar sus erecciones con el poder de la mente. Ellos son los protagonistas de una tragicomedia erótica que escudriña los abismos neuróticos del machismo, la dimensión espiritual del deseo, el miedo a la desintegración de la personalidad en la entrega amorosa, la autonomía del pene con respecto a la voluntad y otros misterios que encierra. Orgía del lenguaje donde los dialectos regionales del español copulan en promiscuos malabarismos de estilo, La sangre erguida es al mismo tiempo un himno a la obscenidad, un arte de amar, un manifiesto romántico, una intriga picaresca de triple filo y una galería de personajes inolvidables.

Vía: Ediciones Era y Editorial Planeta


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