“Los espíritus” de Spencer Tunick

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Foto: velvetvenus.tumblr.com
Foto: velvetvenus.tumblr.com

Estuvimos en San Miguel para participar en la instalación “Spirits” de Spencer Tunick.

Conocí a dos chavas que hacen fiestas y eventos culturales. No era su primera vez que se desnudaban, ya habían trabajado como modelos en sesiones de fotografía erótica, y ya habían nadado desnudas en la alberca de unos amigos y en Zipolite.

Ya teníamos un rato esperando a que nos dieran instrucciones mientras el cielo nublaba el optimismo. Había rumores de que igual y se cancelaba, otros decían que a huevo la iba a tomar: “si ya ha tomado sus fotos en un puto glaciar, qué más da una foto en la lluvia”.

Platiqué con un chavo de Morelia que es parte de un club nudista. Él también había participado en la instalación de 2007 y en junio vino al DF para el paseo en bici al desnudo.

Foto Internet

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El momento llegó: nos llamaron primero a treinta hombres y luego al resto de los participantes incluyendo a las mujeres. Nos dieron una bolsa de papel para meter nuestras cosas y luego una tela blanca con la que nos cubriríamos.

Los organizadores no dieron instrucciones suficientemente claras de lo que Tunick esperaba, y la gente no entendía, lo que exaltó al fotógrafo. La lluvia y la música del lugar complicaban la comunicación.

Hombres y mujeres, tanto de México como de otros países, estábamos desnudos en medio de un cerro. No recuerdo haber sentido tanto frío antes. El lodo en los pies y las espinas que se enterraban, junto con los rasguños de las ramas, nos recordaban lo vulnerables que somos. Sin ropa, ligeros como espíritus, sólo cubiertos con la tela transparente que nos dieron.

Se piensa que los habitantes de países conservadores son menos participativos, pero en el caso de México he encontrado un río de calidez y generosidad que es, a la vez, válvula de escape para quienes posan para mí. Siempre hay rockstars que están dispuestos a correr el riesgo” Spencer Tunick

Con el viento llegó la levedad. El único pensamiento en la mente es respirar muy despacio hasta que llega un momento en el que tienes tanto frío que ya no lo sientes. Esas experiencias son las que te recuerdan que tienes vida.

Seguimos instrucciones: cubrir toda nuestra piel con la tela, pegarla a nuestro cuerpo, cerrar los ojos, no sonreír. Eso era difícil con nuestro sentido del humor: “Querían estar en una obra de arte, ¿no?, pues ahora se aguantan”, que si con la lluvia paraguas o no paraguas o que si éramos ciento cincuenta, ciento noventa o siento mucho pinche frío.

No sé cuánto tiempo pasó, pero cuando terminó la sesión me sentía muy ligero, sin nada que cargar.

Foto Internet

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Aplaudimos, gritamos y caminamos de regreso a vestirnos. Te diría que con el frío no te dan ganas de ver a las otras personas, pero no es cierto. Incluso en estas circunstancias el cuerpo humano es hermoso.

Un día antes tuve que tomar una decisión, participar en el evento o sólo reportarlo desde afuera. Me hubiera gustado tomar fotos, pero la foto que cuenta es la de Tunick.

Sigue a Toño Valdivia en  @Toñeid

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