‘La isla de la pasión’, una novela vindicativa

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La Isla de Clipperton
La Isla de Clipperton

La colombiana Laura Restrepo rescató este “hecho intrascendente” para crear una gran novela

 Hay situaciones que no desean morir, lugares que aunque ínfimos reclaman la magnificencia de una mano que les devuelva un poco de su intrascendente verdad. Hay momentos que bien pudieron quedar en el olvido, situaciones que por lejanas hubiesen quedado confinadas al limbo histórico.

Sin embargo, alguien se interesa, hurga, rastrea,  y encuentra una historia digna de la devoción necesaria para su reelaboración. La periodista colombiana, Laura Restrepo (1950), conquista en La Isla de la Pasión un hecho que al margen de resultar fantástico en sí mismo se vuelve -tras el tamiz de su pluma- una novela de lectura ágil, amena y, sobre todo, entrañable.

Laura Restrepo / Internet

Laura Restrepo / Internet

En ese juego de espejos entre la realidad y la ficción, en esos diálogos inciertos pero que pudieron haber sido, la autora no se conforma con presentar la biografía de un hombre malhadado (Ramón Arnaud) , quien en búsqueda de una revancha personal con la vida llega por aluvión a los umbrales de la historia gracias a la perseverancia de su esposa Alicia Rovira, y al interés de algunos cuantos que decidieron ir más allá de la geografía conocida, y encontraron en la isla de Clipperton (un atolón intrascendente pero peleado hasta sus últimas consecuencias por México y Francia) su hogar, su tumba; su destino.

Bajo este argumento, Restrepo aporta una fluidez narrativa convincente que recuerda de soslayo a García Márquez, entendible si tomamos en cuenta que al ser el segundo libro en la línea de sus publicaciones,  aún pueden percibirse los ecos de sus lecturas. Pero con la gran diferencia de que si apreciamos en Macondo el ensueño de una tierra ideal,  valoramos en La Isla de la Pasión la manera en que la autora alterna la narración con datos que advierten al lector de la veracidad de lo narrado, anclándonos a un espacio cierto (geográficamente ubicable), a un tiempo determinado y a un lugar que recobra en este libro su figura completa, lo anima y lo hace ser más que una isla, lo vuelve el centro mismo del mundo; del mundo del gobernador  Ramón Arnaud.

Y aunque no es erótica, su mérito es incuestionable.

Sigue a Artjen Martínez en @artjen04


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