“Las chicas sólo quieren plástico”, entrevista a Isadora Montelongo

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Portada del libro
Portada del libro

La escritora afirma que sabernos individuos es el inicio de una sexualidad responsable.

Para Dede, con todo mi cariño

Las Chicas sólo quieren plástico es la novela ‘soft porn’ –y ópera prima– de la escritora regiomontana Isadora Montelongo. En ella, Isadora devela el mundo “abyecto” en el que viven tres chicas de la clase media-alta mientras van en busca de sus verdaderos deseos.

Platicamos de ese mundo y de su percepción en lo erótico y sexual, y he aquí lo que nos dijo:

¿Isadora, cómo estás?
Muy bien, aquí pasándola perruquis .

A poco más de un año de que se lanzó tu novela Las chicas sólo quieren plástico, ¿cómo ves la recepción del público?
Hasta el momento bien, al menos, por los lectores que me lo han hecho saber por medio de las redes sociales y otros medios, la novela ha tenido buena recepción. Incluso me ha dado la oportunidad de ir a parar a lugares que nunca pensé, con gente que nunca pensé. Entonces, eso es lo que me hace sentir que la novela ha vivido lo que tenía que vivir como un texto que se suelta al mundo y a veces uno tiene la suerte de verlo de vuelta en voz de otras personas.

¿Por qué hacer una novela en la que las mujeres desempeñan el papel activo de la historia?
Creo que porque es el género con el que más me identifico. La verdad no le pensé tanto. Cada que despierto convivo con mujeres, entonces, es el género al que estoy más apegada desde pequeña, y pues siempre han sido una guía en todo lo que hago. Me levanto siendo mujer y me acuesto siendo mujer, algo tenía qué salir de ahí, digo, no es que lo busqué pero ahí estaba desde que nací.

Pienso en una frase de la protagonista, ¿crees que esta sociedad se esté abriendo  –o necesite–, un nuevo concepto del amor?
En el caso de este grupo de mujeres jóvenes de clase media alta, el  concepto de lo amoroso está desvirtuado a una fascinación por lo inmediato, por aquello que se consume sin compromiso ni garantía, llevando a mostrar valores de un sector pequeño, no de toda la sociedad en sí. El compromiso amoroso ha dejado de ser un diamante para muchos y sólo es un pedazo de carbón con el cual  se enciende la chimenea de lo sexual. Entonces, cabe destacar que los jóvenes adolescentes son los que pueden tener una concepción que apenas se esté formando sobre lo amoroso y lo sexual, y ahí podría caber un concepto desechable del amor, pero la gente adulta o los jóvenes adultos, saben lo que quieren, tienen, en su mayoría, bien identificado lo que es el acto sexual, el deseo y lo que es el compromiso amoroso.

Hacer el amor siendo sólo sexo y matar el amor para renacer nuevamente de sus desechos, aunque para ello andemos en la fascinación de los prohibido” Las chicas sólo quieren plástico

¿Cómo podríamos hacer para que esta especie de libertad que tienen los jóvenes respecto de otras generaciones, en los temas de sexualidad, no decante en un libertinaje?
Creo que el acto sexual sin compromiso ni garantía se viene dando desde hace mucho tiempo. Podría decir que desde la liberación sexual, el hipismo; sin embargo, lo que no se ha fortalecido es el valor, no tanto de lo moral, sino de la valía que tiene el otro, el valor del ser humano como individuo, de su enlace amoroso con lo físico, de esa perspectiva de fusión entre lo físico, lo intelectual, lo emocional con otra persona.

Isadora  Montelengo Foto: Cortesía

Isadora Montelongo Foto: Cortesía

Esta valorización decae a medida que no se escucha, atiende y respete a los jóvenes, el medio ambiente (social, medios de comunicación) absorben el medio de los jóvenes dándoles los que “deben de ser” “deben consumir”. Y lo que el medio ambiente adulto les dice es “no vales, sino haces esto u el otro”, cuando los jóvenes tienen una búsqueda propia de sí mismos. Y que desarrollarán en todas sus expresiones, incluyendo en la sexual. Se podría comenzar por educar sobre la valía del individuo en sí mismo y el individuo con relación a otros, subrayando el tema de la sexualidad como un concepto vital y de respeto.

En lo literario: ¿cómo ves el manejo de lo erótico, sobre todo a la luz de este género ‘soft porn’?
Me considero ‘soft porn’ en la medida que el erotismo tiene una línea muy delgada entre el porno y lo erótico, lo erótico sugiere, en cambio, con Las Chicas sólo quieren plástico, no me importó sólo sugerir, sino alimentar de lleno a la gran boca de sus protagonistas llamando a las cosas con su nombre, sin pelos en la lengua u en otras partes. Es ahí donde el manejo de lo erótico lo dejé a un lado para despotricar en lo ‘soft porn’.

¿A cuál de tus personajes crees parecerte, y por qué?
Creo que en cierta medida me parezco a todas. Me parezco a “Ayelén” en lo obsesiva, en” Gaby” en lo boba y tierna, en “Yoya” cuando es una cabrona; pero con la que más me identifico es con “La Dama”, que hace de su vida algo auténtico. O al menos es lo que admiro y quisiera aprender de la Dama, esa temeridad que no daña a nadie y es considerada.

¿El amor tiene edades?
Supongo que no, considero al amor como un concepto de intenciones que tiene muchos registros. Es decir, uno puede amar a la naturaleza, uno puede amar a una persona de manera fraternal o erótica, y de ahí todavía agregarle su propio registro, que sería la manera en cómo hacerlo, así que supongo que no es de edades. Tal vez con la edad uno amorosamente actúa más tranquilo y sereno.

¿El sexo tiene edades?
El acto sexual, para mí, debe ser en una edad donde se tenga madurez mental, emocional y física. El sexo como órgano físico no tiene edades, es y ya.

Portada de la novela

Portada de la novela

En lo personal: ¿Sado o maso?
No sé me da lo maso.

En lo personal: ¿sexo con amor o sólo plástico?
Ambos, uno nunca sabe qué es lo que va a tocar. Pero en lo personal yo me  añoñé y fusioné (el cotorreo y la cogida) con lo amoroso, como que se puso más sabrosón así y me gusta.

¿Tienes planes editoriales, algo que quieras adelantarnos?
Por lo pronto sólo planes de seguir escribiendo, ahora trabajo en una novela y un libro de cuentos, aunque una vez terminados, veremos de qué van. Ninguno tiene el tema de las Chicas Plástico, je. Ya que últimamente me he enviciado con otro tipo de lecturas y he tomado influencia de ellas.

Por último, ¿cómo crees que esté la “Señorita” de Ayelén?
La “Señorita de Ayelén” está muy bien, contenta, calientita, pequeña y rosa; como son las señoritas dentro de su casa.

Sigue a Artjen Martínez en @artjen04

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