Gran Interviú con la Encuerada de Avándaro

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“La virginidad produce cáncer y hay que vacunarse cuanto antes:” dice Alma Rosa González López; 40 años después, desnudarse sigue siendo un acto transgresor.

Pocas veces en la vida se descubre un tesoro. Eso fue lo que le pasó a un amigo, cuando encontró su colección de revistas Piedra Rodante, la primera edición mexicana de Rolling Stone, que se publicó en México a finales de los sesenta y principios de los setenta,  ¡con todos los números!, del primero hasta el octavo cuando fue censurada.

Dentro de esas revistas, una en particular nos llamó la atención, la que trae en la portada la “Gran Interviú con la Encuerada de Avándaro”. Más allá de la importancia de este festival para la historia del rock y para la de México, la entrevista refleja los ideales de libertad, que 40 años después siguen vigentes.

No sólo se trata de una chava que se desvistió en un concierto, es un acto que nos recuerda que la desnudez es un acto transgresor.

“Gran Interviú con la Encuerada de Avándaro”
Piedra Rodante (Enero 1972):

ALMA ROSA GONZÁLEZ LÓPEZ. 16 años. Ex estudiante de secundaria. Mejor conocida por “la chava de Avándaro”, “la encuerada” y también “avandarito”. Es de Monterrey y vivía con sus padres antes del 11 de septiembre (fecha en que se llevó a cabo el festival). De familia acomodada, Avándaro significó para ella la ruptura con todo. Un caso de biblioteca, como diría un antropólogo social cursi. Alma Rosa se presentó de improviso una noche, ya tarde, en la redacción de PIEDRA RODANTE y de la misma forma piró, sin dar oportunidad al fotógrafo siquiera de llegar. Según nos dijo, estaba de paso, en peregrinación a Huautla, y quería que la alivianáramos con una lux, ya que habíamos publicado anteriormente muchas fotos del festival.

¿Cómo se te ocurrió desnudarte en Avándaro?
Pues mira, traía una camiseta blanca, de hombre, y los chavos que pasaban me veían con morbo. Entonces yo quería decirles de alguna manera: ¡aliviánense! Me molestaba que vinieran con mala idea, no me gustan las morbosidades, a mí sólo lo que es natural. Entonces pensé que estaba okay, que debía hacerlo para que se alivianaran los demás.

Y ¿se alivianaron?
Más bien se sorprendieron, no pensaban que iba a hacer eso. Allí donde me puse a baliar había uno que me veía con mucha morbosidad, pero ya después todos se alivianaron.

Para ti, ¿qué significó el estrip?

Pues fue como una liberación de todano, me aliviané el resto porque nunca antes lo había hecho en público. Además estábamos en un campo donde se quemaba y se hacía lo que uno quería, entonces ¿por qué no podíamos desnudarnos para liberarnos de todo? No estábamos en la ciudad, no le hacíamos daño a nadie.¿Te desnudaste completamente?
Simón. No me dejé ni pantaleta ni nada, toda me desnudé.

¿Andabas pasada?
Mira, te voy a soltar el rollo. Cuando llegué no había nada de nada, sólo pastas. Unos chavos me  pasaron el huato, me dijeron que eran muy efectivas. A mí no me gustan esas madres, pero como no había otra cosa pues me las empujé con media botella de brandy presidente. Uy, me puse hasta el gorro bien rápido.

Luego me dijeron que unos tiras andaban rolando pitos y de boleto les pedimos. Me puse hasta la madre, loquísima, tú sabes, bien cruzada.

Creo que empecé a bailar cuando se puso a tocar El Epílogo. Luego luego me llovieron los toques, hasta me aventaron un aceite, un purple haze, pero no le llegué porque me dijeron que podía tronar allí en ese instante, además de que con tanto acelere adentro ya no necesitaba más.

También estaba allí el apoderado de Manolo Martínez y traía un garrafón de tequila chanchísimo, y me lo estaba pasando, así que me puse todavía más loca.

¿Chupas mucho?
Nel, no me gusta empedarme, pero esa vez sí tomé muchísimo. Sólo recuerdo haberme emborrachado dos veces como en Avándaro.

¿Te ha afectado tanta publicidad sobre tu acto?
A mí no me pero a mi familia sí, mucho. Soy el trauma de toda mi familia.

¿Qué hacen tus jefes?
Mi papá es contador y mi mamá está siempre en la casa.

¿Tienes hermanos?
Simón. Uno estudia en San Antonio, otro en Laredo y una casada.

¿Es acomodada tu familia?
Simón.

¿Cómo es?
Pues son muy católicos, de cualquier cosa se asustan. Fíjate que querían mandarme con el siquiatra porque atizo, pero ya después se alivianaron, no me decían nada, ya habían aceptado tener una hija así, la única por cierto.

¿Piraste de tu casa?
Simón.

¿Te corrieron?
Más bien se enojaron mis jefes. Mira, antes de Avándaro eran rete alivianados conmigo, cuando estudiaba secundaria pero con lo de Avándaro se friquearon, me dijeron que qué onda conmigo, que por qué hacía todo eso. Yo les dije que cada quien su vida y que si no les gustaba, pues hasta allí, let it be.

¿Con quién vives ahora?
Con una amiga, allá en Monterrey.

¿Te aliviana en todo?
Pues no en todo. Allí como y duermo, pero no tengo lux.

Y ¿qué haces para apañar dinero? ¿Taloneas?
Neeel. Ya te dije que mi amiga me aliviana tocho porocho con la comida y la casa, y cuando necesito lux o ropa voy con mi jefe y me da todo. Pero siempre me dice lo mismo, que vuelva con ellos. El domingo pasado fui a la casa y me preguntaron si quería volver y les dije que sí, que quería estudiar de nuez. Entonces me dijeron que me van a mandar a San Antonio y yo les dije que chance en año nuevo.

¿Qué te gustaría estudiar?
Pues enfermería o alguna otra onda por el estilo.

Oye, ¿y te reconocen en la calle, te molestan?
Simón, toda la raza me reconoce, pero no me molestan. Con decirte que en Monterrey me dicen “avandarito” de cariño…

Y en las relaciones con tus cuates, ¿cómo ha repercutido tu pasón avandariano?
No ha habido fijón, todo muy normal.

¿Tú has cambiado después de Avándaro?

Nel, pero me trauma que en mi familia haya habido tanto azote. Se pusieron rete paranoicos. Es que los quiero, ¿sabes?

Bueno, cambiando de rollo, ¿qué piensas de lo que dijo de ti la prensa cuadrada?
Uta, revistas como Alarma y demás cagadas como Alarma, son puro cotorreo gacho, hablaron muy mal del festival, pero otras no tan mal.

Por cierto, algunos periódicos dijeron que la tira te había apañado, que estabas entancada, que tu mamá te recogió en la Procuraduría, que habías pirado al extranjero, que estabas bien locadia y que te iban a meter al manicure. ¿Qué hay de cierto?
Nelazo, nelazo, todo eso es mentira. De Avándaro me vine a pincel, me eché casi medio camino hasta que unos cuates me dieron un ride. Como no había pegado el ojo en tres días, me quedé dormida en todo el aventón, y luego duré como dos días jetona en el departamento de esos cuates.

Estuve como un mes aquí en México, pero nunca me buscó la tira ni periodistas ni nada.

Allá en Avándaro sí me preguntaban cosas los pinches periodistas, pero yo ni los pelé, no me pasa esa onda.

Antes de pirar a Monterrey, anduve aquí por el centro, la zona rosa, y nunca de los nuncas me molestó nadie. Qué habladores, me cae.

Y fuera de esos periódicos y revistas, ¿qué lees?
Uy, me encanta leer, de veras. Leo cuentos de hadas y la PIEDRA. Ah, y también libros de sexo, porque allí aprendes el resto de ondas.

¿Qué es lo que menos te pasa?
Lo más gacho que me cae es que los rucos me pidan que me acueste con ellos, eso es lo que más me caga, derecho. Porque ellos ya tienen su viejita que los aliviana. En todo caso, para eso hay congales y prostitutas, ¿no? Yo me acuesto con chavos, no con rucos, nelazo.

¿Con muchos chavos?
Dos tres.

¿Cuándo lo hiciste por primera vez?
A los 15 años, con mi primer novio.

¿Qué piensas de la virginidad?
Que produce cáncer y hay que vacunarse cuanto antes.

¿En verdad eres muy maciza?
Simón. Por lo regular ando bien pastel.

¿Cuándo empezaste?
Creo que en el 69, allá en Chicago. Unos chavos de la escuela me dijeron que si quería probar y yo, pues nunca me asustó eso y le llegué.

¿Qué hacías en Chicago?
Me mandaron a perfeccionar el inglés.

¿Qué otras cosas te has metido?
De tocho cuate, de tocho, menos hongos. Fíjate que una vez me dieron un arponazo, pero nel, guacarié todo el día. Mala onda.

Y ¿tu rol por México?
Pues vine porque necesito dinero, porque quiero ir a Huautla, voy a alcanzar a mi galán. Bueno, se me hace tarde, yo piro.

Sólo una pregunta más. ¿Volverías a desnudarte en otro festival?
Nunca habrá otro festival.

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