El lirismo seductor de Ana Rossetti

0
Portada del libro "Botón de oro", de Ana Rossetti.
Portada del libro "Botón de oro", de Ana Rossetti.

En su poesía, cuerpo y  palabra realizan el verdadero acto de la comunión

Ningún portal que se plazca en promocionar y reconocer el arte erótico estaría completo sin la poesía de la española Ana Rossetti. Sus versos han incendiado el alma de muchos lectores, y seguro hoy andarán sueltos, dando felicidad a las miles de las voluntades prácticas que no van más allá de la frase fuera de contexto.

Error insoportable pero reivindicativo de alguna manera para la poesía, que aunque sea a tientas o a ciegas cumple su cometido: salvar al mundo de la modernidad. Y qué mejor expiación y eco de divinidad que el de encontrar lo sublime y trascendental  en el sexo, en el amor quizá, pero sí definitivamente en las palabras que celebran ese instante prodigioso de abandonarnos al éxtasis del otro, para contemplarnos…hasta rehacernos en palabras.

Aquí te dejamos algunos de los poemas eróticos, y algo más, de Rossetti:

De los pubis angélicos

                                                            A mi adorada Bibí Andersen

Divagar

por la doble avenida de tus piernas,

recorrer la ardiente miel pulida,

demorarme, y en el promiscuo borde,

donde el enigma embosca su portento,

contenerme.

El dedo titubea, no se atreve,

la tan frágil censura traspasando

-adherido triángulo que el elástico alisa-

a saber qué le aguarda.

A comprobar, por fin, el sexo de los ángeles.

 

A un joven con abanico

Y qué encantadora es tu inexperiencia.

Tu mano torpe, fiel perseguidora

de una quemante gracia que adivinas

en el vaivén penoso del alegre antebrazo.

Alguien cose en tu sangre lentejuelas

para que atravieses

los redondos umbrales del placer

y ensayas a la vez desdén y seducción.

En ese larvado gesto que aventuras

se dibuja tu madre, reclinada

en la gris balaustrada del recuerdo.

Y tus ojos, atentos al paciente

e inolvidable ejemplo, se entrecierran.

Y mientras, adorable

y peligrosamente, te desvías.

Su poética atrae cada vez más a numerosos ensayistas y antólogos. Se saturan. Se escandalizan. Se conmueven. Pero de ninguna manera se mantienen indiferentes ante la fuerza sensual de su obra.” Nora Fabiana Carnio

Chico Wrangler

Dulce corazón mío de súbito asaltado.

 Todo por adorar más de lo permisible.

 Todo porque un cigarro se asienta en una boca

 y en sus jugosas sedas se humedece.

 Porque una camiseta incitante señala,

 de su pecho, el escudo durísimo,

 y un vigoroso brazo de la mínima manga sobresale.

 Todo porque unas piernas, unas perfectas piernas,

 dentro del más ceñido pantalón,

 frente a mí se separan.

 Se separan.

Strangers in the night

Cuando en la noche surge tu ventana,

el oro, taladrando los visillos,

introduce en mi alcoba tu presencia.

Me levanto e intento sorprenderte,

asistir al momento en que tu torso cruce

los cristales y la tibia camisa

sea a la silla lanzada.

Mi pupila se engarza en el encaje

y mis pies ya no atienden, de las losas, el frío.

 

Inconfesiones de un Gilles de Rais

Es tan adorable introducirme

en su lecho, y que mi mano viajera

descanse, entre sus piernas, descuidada,…

Es adorable pervertir

a un muchacho, extraerle del vientre

virginal esa rugiente ternura

tan parecida al estertor final de un agonizante, que es imposible

no irlo matando mientras eyacula.

Síguenos en Arte Erótico

 

Comparte

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *